Organizado entre la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), el Gobierno de la Provincia, las Embajadas de Alemania y de Israel en la Argentina, la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) y la Federación Argentina de la Magistratura y la Función Judicial, el simposio internacional “80° aniversario de los juicios de Núremberg: legado histórico, significancia jurídica y desafíos contemporáneos de la justicia global” reunió en Tucumán durante el jueves y ayer a diplomáticos, juristas, académicos, estudiantes y público en general. La propuesta abordó el impacto histórico y jurídico de los Juicios de Núremberg, considerados un punto de inflexión en el desarrollo del derecho internacional y los derechos humanos, así como los desafíos actuales de la justicia global.
Con una sala colmada de jóvenes, intelectuales y asistentes de distintas edades, comenzó en la Facultad de Derecho de la UNT la mesa panel “De Núremberg al Juicio a las Juntas, una mirada comparativa: continuidades y diferencias en la construcción de la justicia penal frente a los crímenes de Estado”. El moderador Leonardo Szuchet, subsecretario de Derechos Humanos de la Nación, presentó a los integrantes del panel: el juez federal Daniel Rafecas, el juez criminal bonaerense Franco Fiumara y Ricardo Gil Lavedra, conjuez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación e integrante del tribunal que en 1985 realizó el juicio a las Juntas.
Simposio en Tucumán: cómo Núremberg cambió la justicia internacionalRafecas comenzó explicando que desde hace más de 20 años trabaja como juez federal en causas de delitos de lesa humanidad vinculadas al terrorismo de Estado. En ese contexto, señaló que el juicio a las Juntas sigue siendo una referencia fundamental. “Todo el caudal de pruebas y los argumentos que se volcaron en la sentencia de la causa 13 del juicio a las Juntas de 1985 fueron fundamentales para nosotros”, afirmó. Explicó que esa sentencia se convirtió en una plataforma de verdad jurídica, de verdad histórica y de verdad judicial para las causas posteriores. En el juzgado a su cargo ya realizaron unas 300 elevaciones a juicio contra represores y lograron identificar miles de víctimas.
En Núremberg
En opinión de Rafecas, una pregunta central es entender qué se quiso juzgar realmente en Alemania. El tribunal distinguió tres grandes categorías: los crímenes contra la paz, los crímenes de guerra y, por primera vez, los crímenes contra la humanidad. Sobre este último concepto subrayó que fue un punto de inflexión para el derecho internacional. “Crímenes contra la humanidad significan aproximadamente crímenes cometidos en forma sistemática por parte de una dictadura o de un Estado totalitario”, explicó.
Simposio internacional en Tucumán: a 80 años de los juicios a los nazis en NúrembergSin embargo, marcó una diferencia sustancial con el proceso argentino. “No es el caso del juicio a las Juntas Militares”, afirmó. Mientras Núremberg tuvo un objetivo político e histórico global, en la Argentina el proceso fue llevado adelante por un tribunal de jueces profesionales que actuó bajo las reglas constitucionales y procesales comunes.
En el cierre de su exposición, Rafecas retomó palabras del fiscal estadounidense Robert Jackson en la apertura del juicio de Núremberg en 1945: “La civilización no podría sobrevivir si se volvieran a repetir. El hecho de que cuatro grandes naciones renuncien a la mano vengadora y sometan voluntariamente a sus enemigos cautivos al juicio de la ley es uno de los mayores tributos que el poder pagó jamás a la razón”.
Diferencias y semejanzas
Gil Lavedra organizó su exposición alrededor de cinco diferencias y cinco semejanzas entre ambos procesos. La primera fue el contexto: Núremberg es un juicio de posguerra; el juicio a las Juntas fue “un juicio de transición democrática”. Otra diferencia clave fue el derecho aplicable: en Argentina se utilizaron figuras del Código Penal. “Homicidio, privación ilegal de la libertad, tormentos, robo. Ningún delito militar ni internacional”, precisó.
Destacó que el Juicio a las Juntas fue la primera vez que un tribunal civil condena hechos de una dictadura saliente. “Cuando les digo que nunca en la historia de la humanidad eso había sucedido, es nunca”, enfatizó.
Dieter Lamlé, embajador alemán en Argentina: “Los juicios de Núremberg son un punto de inflexión”Entre las semejanzas, destacó que ambos fueron juicios públicos que apuntaron a las máximas jerarquías. “El juicio consagra una verdad jurídica y certifica una verdad histórica”, afirmó. Y añadió: “Cuando uno conmemora el pasado también va formando una identidad”.
Durante dos jornadas, el simposio reunió en Tucumán a especialistas nacionales e internacionales para debatir sobre el legado de Núremberg. Para los expositores, volver sobre aquellos procesos implica no sólo recordar el pasado, sino reafirmar principios vinculados a la paz, los derechos humanos y la memoria colectiva.
Juicios públicos: la construcción de una memoria colectiva
Durante una mesa panel que se llevó a cabo en el Facultad de Derecho de la UNT, en el marco del simposio internacional “80° aniversario de los juicios de Núremberg: legado histórico, significancia jurídica y desafíos contemporáneos de la justicia global”, los expositores coincidieron en que los juicios públicos no sólo permitieron condenar a los responsables de los crímenes de Estado, sino también construir una memoria colectiva. Ricardo Gil Lavedra dijo que esas sentencias “certifican una verdad histórica”, mientras que Daniel Rafecas remarcó el valor que aún tienen como base para las investigaciones actuales.